lunes, septiembre 11, 2006

El testamento político

Como una ficción que se rebela a serlo, como una interviú que se reniega a los canónes, el amigo de este blog y de otros blogs como éste, el señor Mavrakis y Valdes entrevista al causante de los viajes del 90 a Europa y a Perú y Bolivia. Luego de llenar el formulario 824-C para publicar las reservadas respuestas del exmandatario, Afiebrados publica algunos momentos álgidos de la entrevista.

- Presidente, usted antes daba su punto de vista sobre la sanidad psiquiátrica de Néstor Kirchner y su esposa – el doctor Menem sonríe cuando articulo de esa manera la frase e inmediatamente recobra la seriedad -, pero, en vistas al 2007, ¿descarta alguna alianza política para vencerlo?
- Para mí alianza es una mala palabra – responde el doctor: acaba de liquidar mi broma sobre la “sanidad psiquiatría” con mayor altura -; hablaría mejor de un frente político. Existe esa posibilidad pero es fundamental que los dirigentes de las distintas corrientes políticas tengan contactos que posibiliten ese acuerdo. Por mi parte estoy trabajando con mi gente solo, todavía no he tomado contacto con ninguno de los dirigentes que se están postulando también para presidente. Veremos qué es lo que pasa en el tiempo por venir…
- Sabe, Presidente, que usted debe ser de las pocas figuras políticas trascendentes a las que se les oye hablar del tiempo por venir. Personalmente, estoy harto de escuchar hablar a determinadas figuras políticas únicamente del pasado. ¿Entonces usted nunca volverá a caer en las trampas de la alianza?
Menem vuelve a sonreír. No sé si es deseable establecer la entrevista como un contrapunto entre decidores. Fundamentalmente porque me sé perdido; sé que, si el equilibrio entre dicharacheros se pierde – y espero que a esta altura no se pierda – toda la entrevista puede desbordarse. Sé que si el hilo riojano se desperdicia por mi propia impericia entonces el camino a través del laberinto del Senado se vería lícitamente dañado para siempre. Por supuesto: Menem descoloca. Acepta el punteo – quién es Fierro y quién el negro está muy claro – al tiempo que con su gracia y su sonrisa – ese magma de constante ebullición – deja muy claro que conoce el paño de atrás para adelante y de arriba abajo:
- Sabemos muy bien que la política es el arte de lo posible y cosas que hoy no se piensan mañana se pueden dar. Siempre existe esa posibilidad, pero por ahora absolutamente nada al menos de nuestra parte – dice, y yo anoto inmediatamente en la palmtop “¡Puerta de Nogal!”, y que habría que ver cuánta de esa madera exquisita había en Puerta de Hierro, porque, por un instante, el General se hizo presente.

Charles Maurice de Talleyrand
-¿Qué opina de Roberto Lavagna como candidato a presidente y de Juan Carlos Blumberg como candidato a gobernador?
Esta es la clase de interpelación que mi consejero de la revista Noticias me respondió atónito cuando le pregunté qué le preguntaría, él, a Menem, si pudiera entrevistarlo dentro de media hora. Supongo que la puntita de cada uno de sus rulitos arderá de rabia mientras lee ahora mismo que – tal y como le anticipaba desde el taxi camino al Senado – aprovechando la oportunidad, la pregunta se la haría, mejor, yo mismo. No tanto porque fuera una pregunta original – pues no lo es – sino porque, tal como le comentaba por teléfono a mi adviser editorial, arriba del RadioTaxi Diez, él seguramente no sería capaz de redactarla con la menor maestría:
- Lavagna no tiene oficio político, es un buen economista, que vio facilitada su tarea a partir de los vientos a favor que soplaron no tan sólo en la Argentina sino en el mundo entero. Hasta Haití creció 3,5 puntos en los últimos tres años a la par del crecimiento de otros países y de la Argentina. Esos vientos a favor en la economía beneficiaron a todo el mundo que se globaliza cada día más. Y este continente se sigue continentalizando. Vamos a llegar a lo que pretendía Perón: un continente americano unido.
- ¿Le parece, Presidente, que el Mercosur aporta a la continentalización que pretendía el General?
- Aquí para sacar el país adelante es fundamental la inserción en el ALCA (Asociación de Libre Comercio para las Américas). Que es lo que está haciendo Chile, Ecuador, Perú, entre otros países del área.
Tal vez el punto más delicado de la entrevista – de cualquier entrevista - es el más obvio de todos: cómo repreguntar cuando, el entrevistado, tácitamente, omite parte de la pregunta del entrevistador. En otros términos: cómo restituir diplomáticamente ese circuito de ida y vuelta que, hasta el momento, se conservaba inatacable:
- ¿Y sobre el ingeniero Blumberg, doctor Menem? ¿Lo ve como candidato a presidente? – aunque hubiese querido preguntarle: “¿lo ve como su oponente?”.
Nervioso, tomé el agua mineral. Toda. Menem, sin mediar palabra, vuelve a llenar la copa. Ubica las manos sobre su regazo – y su corbata se le corre un poco hacia la izquierda – y me mira. Alza las cejas, recorre todo el borde inmediato del escritorio con su mirada:
- Lo que le ha ocurrido al ingeniero Blumberg es una tragedia evitable. Pero este gobierno no está interesado en evitar las tragedias evitables.
Sonrío y anoto en la palm: “hoy Carlos Saúl Menem me ha dado una lección de diplomacia que ni Charles Maurice de Talleyrand”.
Es más: le comento mi ocurrencia y la festeja con un guiño. En eso estamos cuando entra, por segunda y penúltima vez durante toda la entrevista, aquel gordito retacón, el de la delatora barba candado, el hombre que en la frente podría tatuarse – de por vida – la insignia “secretario”.

Tarjeteros profesionales
La barba candado extiende unos papeles, unas fotocopias. Me mira extrañado, que es como suelen mirar todas las barbas candado: un extrañamiento que los ubica en su exacta función de periféricos auxiliares. La barba candado ahora luce unos anteojitos de esos estúpidos a la moda. Me recuerda mucho a Rozín y se lo digo. La barba candado extraña aún más su mirada extrañada.
El doctor Menem, mientras tanto, se pone sus lentes y lee. Saca de un cajón una enorme lapicera dorada y hace dos o tres firmas. Me pregunto ahora si no será muy ordinario pedirle un autógrafo.
- ¿Le falta mucho para terminar esto, doctor? – quedó grabado que preguntó la barba candado.
- Con qué – quedó grabado que responde Menem, mientras (quedó grabado en mi retina) no dejaba de ojear cada una de las fotocopias.
- Con esta entrevista, digo. ¿De qué medio es?
El problema de la barbita candado es que no me preguntaba a mí “de qué medio era”. Se lo preguntaba al doctor Menem, como si yo no estuviera allí sentado. Gordito barba candado con ínfulas de sobrador. Gordito querido, barbita candado, aspirante a permanente periférico, presunto – a lo sumo y con varios acomodos a favor - jefe turno mañana de un call center cualquiera donde exigirás que tus subordinados con 17 y acné te llamen “señor”, lacra rutilante, hermano, ¿te costaba tanto ubicarte?
- Esta entrevista es personal, el joven es un amigo – contestó el faraón y yo lo miré y supe por quién iba a votar en el 2007.
- Ahh… - la barbita candado – bueno entonces cualquier cosa que necesite, doctor… – y sacó del bolsillo del costado de su saco una cajita, que abrió, que hurgó, hasta que dio con lo que buscaba y me lo acercó, como con asco - … acá le dejo la tarjeta, con mi nombre y la dirección de mail y el teléfono del despacho.
- Pero el joven ya tiene todo, gracias; esto está resuelto – quedó grabado que dijo Menem. Pero, de todos modos, también quedó registrada mi voz:
- Muchas gracias… estebanjrrigi@senado.gov.ar. Le doy mi tarjeta. Cuando desgrabe la entrevista con el doctor le escribo, ¿le parece?, así la lee. Usted también tiene un rol que cumplir junto a él.
- Sí… cómo no… - la barba candado, y luego se oye el sonido de una puerta de nogal que se cierra.

La violencia institucional
La situación anterior me deja picando otra pregunta:
- ¿Kirchner hace abuso de poder?
- Sí, por supuesto… - el doctor se saca los lentes, los apoya junto a la taza de café cortado - ¿Sabe por qué? Por su intrínseca debilidad. Son los débiles los que hacen abuso de la fuerza; utilizan la fuerza cuando se sienten débiles. Un hombre equilibrado y en su sano juicio, que sabe gobernar, impone el principio de autoridad, que es lo que le falta a este personaje.
- ¿Qué es lo que más cuestiona de la gestión de este gobierno, doctor?
- Absolutamente todo. La prepotencia, la falta de libertad de prensa, el ataque desmedido a las instituciones y no entender el mundo. Nos hemos descolgado del mundo y tenemos problemas con todos los países de la tierra por falta de conocimiento y por no entender lo que es la política a nivel nacional como internacional.
Recuerdo la vez que trabajando en Radio Belgrano hice pasar un mensaje falso – una de esas idioteces que opinan los oyentes, la “producción” anota por teléfono y luego la presentadora lee al aire y responde -. Era un programa de historia, no importa cuál ni importa decir que la conductora era una señora muy lesbiana y muy especializada en las historias de las braguetas de varios importantes personajes históricos. Con libros sobre esas braguetas y todo. La cuestión es que apenas después de pronunciar al aire “¿Cuándo se muere Alfonsín así hacemos su necrológica?”, la conductora se dio cuenta de lo que acababa de decir. El jefe de la radio, Maharbiz, después del programa, la retó bastante. Le dijo que había sido una barbaridad, que tuviera más cuidado. Como si alguien estuviera oyendo. La cuestión es que la conductora, después, reprochándoles sus propios engaños a los productores, decía que “pedir la muerte de un político era cagarse en las instituciones”. Alguno de esos dos productores, tal vez el mismo que pudo haber redactado el falso mensaje, pudo haberle dicho, socarronamente, que “los cementerios también son una institución”. Y todo a colación de la siguiente pregunta:
- Presidente Menem, ¿qué opina de las modificaciones que Kirchner ha realizado en las Fuerzas Armadas?
- Kirchner pretende destruir a la institución Fuerzas Armadas. Todo lo que tenga uniforme para Kirchner es malo. Es un odio que le viene desde adentro y nadie puede gobernar odiando. Se debe gobernar con amor y con autoridad, si no no se puede gobernar – termina por responder Menem con visible vehemencia, un gesto ideal para retratar en la segunda imagen tomada con el celular.
(todo, todo el resto, y además la promesa de continuación, exactamente aquí)