5.01.07
Por Luciana
Las lagunas que me quedaron de vos
entre piedras negras y sordas que te sepultaron
son los pedazos de espejo que aún te miran.
Nunca te tuve como un rodaje continuado.
Algunas palabras suaves como dardos en el aire,
cartas improvisadas antes del sueño,
una madrugada celeste como un niño enfermo.
Las lagunas que me quedaron de vos
entre piedras negras y sordas que te sepultaron
son los pedazos de espejo que aún te miran.
Nunca te tuve como un rodaje continuado.
Algunas palabras suaves como dardos en el aire,
cartas improvisadas antes del sueño,
una madrugada celeste como un niño enfermo.
2 comentarios:
El segundo párrafo es muy superior al primero. El contraste entre 'suave' y 'dardo' ofrece un toque de perversión (específicamente: sadismo) que, francamente, es muy agradable.
Tu obsesión: el vínculo amoroso. O mejor: su cotideanidad.
Pailos, le agradezco su comentario. A decir verdad, a mí también me gusta mucho más el segundo párrafo, aunque la opinión que recibí anteriormente a la suya era básicamente opuesta.
Como siempre, un placer leerlo (ya sea como escritor, ya sea como comentarista).
P.D.: Espero más de Ser padre hoy!
Publicar un comentario